No hay peor mentira que la que se echa a uno mismo.

Vivir en un mundo falso, irreal, fantástico donde todo es mejor que la realidad, no es la solución.

Hay personas que viven sobre la construcción de un mundo que edifican para no bajar a su realidad la cual determinan demasiado amenazante.

Son llamados mentirosos compulsivos, mitómanos. Tarde o temprano su mundo de falsedad se cae, cuyas bases endebles son sólo la imaginación.

Podrán confrontarle, podrán descubrirle la verdad, pero nada será suficiente si la persona no acepta y decide hacerle cara a su realidad.

Salir de ahí no es fácil, pues llegan a creer que ése es el mundo real, el falso. Creen sus propias mentiras y llegan a ser tan grandes y elaboradas que cuesta trabajo creer el grado de falsedad.

Si conoces a alguien así, ayúdale a que vea existen formas más sanas de enfrentar el mundo real y es con amor pero sobre todo con ayuda profesional.

Después de todo sí no quiere entender, la vida, la más grande maestra decidirá que hacer y esas lecciones no tienen piedad…

Luisa López Madueño

20130925-072840 a.m..jpg