En la vida se aprende, que al final todo pasa, nada es permanente, el dolor no es para siempre.

Que las cosas pasan y la gente viene y va, que nadie es indispensable.

Que estamos en un juego virtual donde todo es un reto de aprender a ser feliz y perdonar.

Que una sonrisa lo alivia todo, un abrazo fortalece, un respiro da un nuevo comienzo.

Que la mejor cura para un corazón roto es el tiempo y que no se muere de amor pero tampoco se vive sólo de el.

Que hay que ser honesto con uno mismo, equilibrar la mente y la razón, decir siempre la verdad.

Que lo que no se suelta del pasado permanecerá como lastre en el presente impidiendo disfrutar el futuro.

Como dice el H’oponopono:
Amar, Perdonar, Agradecer y Soltar.

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