Vivir en lamentación, justificación, víctimizacion, enfermedad, inmundicia emocional, tristeza, autosocavación, es más cómodo que el bienestar.

Aunque se escuche contradictorio, para muchas personas les obtiene mayores ganancias, pues la justificación lo maquilla todo.

Decir “no se puede” por una cosa u otra es más fácil que enfrentar, reparar, hacer introspección, o simplemente hacerse responsable de la propia vida.

Tomar las riendas de los problemas y hacerse cargo de ellos sin señalar a los otros o a la vida como culpables no es trabajo fácil, requiere valentía y mucha honestidad consigo mismo.

Es muy fácil quejarse de estar en la obscuridad sabiendo toda la luz que hay allá afuera, pero tampoco se está dispuesto a cruzar la puerta para salir al jardín. La vida tiene mucha luz, pero no es para sentarse a mirar y que los rayos iluminen por sí solos al ser.

Por ello, cada quien decide cómo vivir y de qué historias autoconvencerse para justificar su realidad.

Que la historia se escriba pues en veracidad, congruente con la salud y de mucha fuerza para vivir y ser feliz positivamente.

 

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