En ocasiones, mente y corazón van en diferente carril.

A veces la cabeza llega primero a la meta pero los asuntos del corazón van más lentos o viceversa.

Hacer que ambos tengan una armonía en el mismo tiempo de entendimiento no es tarea fácil. Por ello, la paciencia es fundamental para que nuestros sistemas estén alineados y podamos unificar lo que pensamos con lo que sentimos en un mismo orden.

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